viernes, 27 de enero de 2012

Soliloquio de Nemoroso / 1-56


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Tercera parte:
Soliloquio de Nemoroso


1. En esta misma isla
2. Ayúdame a elevar mis pisadas
3. Entrégame esa luz
4. Un cazador silencioso
5. Los violentos de la Tierra
6. Quien está a la sombra del álamo
7. Movido por codicia el que se va
8. Del viento y el agua
9. Hay un padecimiento histórico
10. Desde hoy el aire canta
11. Te lloro: Dulce lamentar
12. ... en lo mejor de nuestros sepulcros
13. El ojo del viento
14. Me gustaría que me llamaras molino
15. De las tablillas del destino
16. Si me llamaras tú Señor de Lil
17. Si me dejaras ser tu antena
18. Toda la energía de mi aliento
19. Nada en demasía
20. A Dafnis, inventor de la poesía bucólica
21. El extracto de libertad que da el campo
22. El Pozo del Placer que se reserva a lo Eterno
23. A José Feliciano, el jibarito de Lares
24. No festejan la vida
25. «... a caza, el monte fatigando»
26. Guerra son, Albano, estas ficciones
27. Se excluyeron del abrazo
28. Ética a Nicómaco
29. Aquella que te cegó, Dafnis
30. Biófila presencia
31. Abandonado al nacer quedó mi pueblo
32. Y la madre huyó, como dices...
33. La biófila Shekinah / la Presencia
34. Sea cada uno / una / como única y especial
35. Leyes ocultas y espacios interiores
36. De la Frigia agrícola y mistérica
37. Va afanado en falsa cercanía
38. Siempre van rumbo a la Cólquida
39. En la Tierra de Nadie
40. Fatalidad se llamaba
41. La falsa sustentabilidad
42. El hombre que no aprende
43. Que la vida no es una representación
44. No hay necesidad naturalista
45. No hay lucha inútil por sobrevivir
46. Cuando nieguen la trascendencia
47. Sé tu propio narrador fidedigno
48. El cazador es un infiel con la alegría
49. El cazador que entrampa
50. Onto-teo-logía como destino
51. Miedo a verse atado a Até
52. También están las Harpías
53. En la ciudad insolidaria
54. Se llama Stress
55. La Madre Benéfica / Alma parens
56. ‘Tamen cantabitis, Arcades’
57. Salicio se quejaba dulcemente
58. Ninguna palabra se precisa como el llanto
59. ¿Qué hará el enemigo?
60. Divina Elisa, te llamo residente del cielo
61. ¿Quién está con la Máscara de Excelso?
62. Cuando el monte no era solitario
63. Sequedales, aridez, escasea el agua
64. Los guardianes de la autoctonía,
65. La mundialización que devora
66. No dejes el lugar que tanto amaste
67. Mi amada hiedra
68. «Ciego, sin lumbre, en cárcel tenebrosa»
68.
70.
71.


1.
En esta misma isla, donde me entristezco,
de Elisa tuve Delicia, mis descansos y reposos.
Estuve contento...
«¿Quien me dijera: Soy tu Elisa, vida mía?»
recordándome que tus ojos fueron para mí
ecovisiones y tu respiro sobre mi rostro
aire limpio, sin dióxido,
y que, en aqueste valle, el fresco viento
me fuera como molino que al prado
genera energía de grato voltaje.

Y yo estuve contento y descansado
sin temor que la dicha sea caduca,
vana y presurosa. Nadie dijo:
«el clima cambiará y no trae tormenta».
Oscuros cataclismos y desastres.
Romperá cadenas de los vientos de Eolo
en las profundas grutas. Deterioros
a eficiencias energéticas ocasionará.

No ví, por de pronto, imposibles
conyunturas para el reciclado
de materiales, vida con el pesaje alquímico
y responsabilidad vitalicia no desnutre.

No entonces. Mas, como si regresara
de la Cólquida, se encareció el desastre
y se esfumaron los ahorros
y lo mejor se fue al desagüe / con tu muerte, Elisa,
y ni tu delicia me ha servido de composta
cuando te fuiste así, tan de repente.

Me acuerdo. Dormí aquí,
en alguna hora, y ví, al despertar
la delicia de Elisa a mi lado
como la mejor manufactura
del amor cariñoso de la tarde.
Era producto verde desde sus ojos,
dos lamparones de ahorro
desde las esperanzas.

«¡Oh miserable hado!»
¿Quien me dijera, Elisa, vida mía?
que ya no podemos recoger tiernas flores
porque tóxico / pesticidas / malos manejos
de agentes comerciales y peligros
mataron el césped, arruinaron el conuco
y un sol abrasador secó el riachuelo amado.

Por eso, Salicio, vino el día triste
y solitario y el que hoy observas no fuí.
Esta pesada vida y enojosa me tiene
«ciego sin lumbre en cárcel tenebrosa»
Y es ausencia de Elisa,
quien, si viviera,
no me dejaría desamparado.
Era la vida natural
y sustentabilidad vitalicia.

2.

Ayúdame a elevar mis pisadas,
a sentirme como el viento.
Házme un poco más alto que el sendero.
Que mi camino tenga una noción
del ala que se agita
y salva algunos rumbos
para el infinito.

El riesgo, con su espiga
de erranza soterrada,
será una avecilla desatada, saltarina.
Es necesario que evada la captura
y venza el hundimiento.

Ayúdame a seguir
(como el sol que sólo se agota
lentamente y deja vida por doquiera)
el ritmo de la lluvia,
que escurra mi llanto después
de la tormenta y sea chubasco
a veces, esporádico y lento.
Que me lave en barranqueras de esperanza
y olvide la tirria amarga.

Suaviza el sedimento de mi cara,
relampaguea en lo abrupto
y lo desconocido.

3.

«Et iam summa procul uillarum culmina fumant
maioresque cadunt altis de montibus umbrae»
(Virgilio, Géórgicas I, 82-83)
Entrégame luz, átala a mis pasos
calmo crepúsculo, no escuálido.
En mi corazón la guardaré como estrella
y no imaginaré que cruza el trueno y deprime.
Despierta la palabra que se esconde, se olvida,
se alucina; bendice al que halla al ser
más allá de la trilla del despojo y el desvío.

No quiero verme en tierra ni en mar
ni en nubes denso, ordinario, cansado
y sin luces, pudrido.

4.

Quien viajaba las distancias,
con sus pasos mudos, sigiloso
en pos de una gacela, aquel
innato prudente del silencio,
su mirada hizo con fieros ojos
y fundó laberinos y supo
de las sombras engañosas
y atrapó el dolor, agazapado.

La prisa fue alimento
después de la celada.
El cazador es
un infiel con la alegría.
Sus manos engordaron
como rudos chacales de Kagera.
El dominio del entorno:
como torvo envangelio de pezuñas.

En cambio, la mujer es
una dulce amenaza con sus dedos.
Lo mismo teje un cesto que palabras.
Quien viajaba en silencio
lejanías del abismo,
parajes visuales de las cosas,
ónticos contextos,
no pudo jamás
hacer el primer verso.

5-12-1970

*

5.

Los violentos de la Tierra
son innecesario polvorín, rompe-nidos,
remóra, tormenta en el vaso de agua.
La humanidad que avanza a lo sublime
nada les debe, pues no entienden
el amor que sufre ni diseñan el perdón
que transforma la conciencia.
¡No se junte el pueblo de los tristes
con los gendarmes del remordimiento!
¡No se mezcle el criminal
con el creador de esperanzas!
¡No tiemblen los justos
ante el adulador de pánico
ni de alevosía!

¡Venga al rincón de penuria
con dignidad de abrazo y manos tibias,
que conozca las lágrimas
más nobles que el tormento!
Los criminales no son anarquistas
de sentimientos puros.

5-12-1970

*

5.

Los violentos de la Tierra
son innecesario polvorín, rompe-nidos,
remóra, tormenta en el vaso de agua.
La humanidad que avanza a lo sublime
nada les debe, pues no entienden

6.

... qualis populea maerens philomela sub umbra
amissos queritur fetus, quos durus arator
observans nido implumes detraxit; at illa
flet noctem ramoque sedens miserabile carmen
integrat et maestis late loca questibus implet:

Virgilio, Geórgicas, IV, vv. 511-15.
Quien está a la sombra del álamo,
al filo melancólico del nido, hecha una vieja
lacrimosa, hecha girones, echa legado
de fetos desgraciados, y fue sacada
a la calle, desahuciada, por no saldar
al banco la hipoteca dispuesta
inconvenida en medio de la crisis.

Pajea rasca-buchera, pajarraca,
el nido arrebatado.
Los hijos son pibecillos sin plumas todavía
y no hay sustento alimentario
y mucho menos soberanía / autogestión,
planeado reino vivo en la vivienda.

Ni hay rey ni marido. Es lo peor.
Que estás sola y él fue insensible labrador,
Durus Arator Pérez que, al filo melancólico
se fue a las borracheras, con otra grilla,
y tú, quejosa criada de los partos,
cinco pichones para el hambre díste.

Y así populea el chisme de que la noche entera
la pasas cautiva, at illa
flet noctem
bajo las estrellas,
jodida y colmada en contornos tristes
del lamento sin que el banquero se apiade
ni las Fuentes Fluviales que te cortaran
luz y agua, y no se diga el gobierno,
la empresa privada es también
enemiga cuando te saca los muebles
a la calle y a tus hijos reparten
a clientes con otras parentelas
porque enloqueciste.

Ni llorar es bueno en las colonias
de trágicos aradores y pastoras
donde ni hay esperanza ni soberanía.

*

7.

Movido por codicia, el que se va,
tripulante en las ondas de lo incierto,
alma que deja a patria buena,
a sus pastores de la ruralía, mal marino es.
Y sólo una vez lo ayuda el Señor de los Vientos.

Extracto de eklogué faltará
a quien no sepa de él su señorío
y cómo encadena en un antro profundo
los caprichos del Viento.

Escollo a la sabiduría es quien desobedece
a Eolo. Sean sus seis hijos, o sus seis hijas.
Imprudente el que burla el cetro que empuña
y la autoridad absoluta que sobre remolinos
tiene porque las formas del viento son divinas.

Si Odiseo fue bendito / agradezca que vuelva
a la costa de la Eolia antes, salvo y sano
antes que retorne a Itaca, a su Claror
y espacios permanentes, agradezca su Habitar,
ecología de vida, patria y autosentido,
porque su tripulación no es digna
de la piedad e Eolo y con ella ha viajado
como en cobijo de canallas.

Habrían sido náufragos por no respetar
con gratitud al Viento.

Tripulantes en ondas de lo incierto son
aquellos movidos por codicia y Eolo puede
ser fiero y destrozar sus barcos.
Excepción para él fue Odiseo.
Le dio una bolsa que contuvo todas
las energías constructivas, controlables,
bienhechoras del Viento y le dijo:
«Sácalas con prudencia y no las desamarres
por capricho porque la esencia de los vientos
y las Islas de la Eolia pesan al corazón,
parecen ecos de susurros, ecos y anhelos,
que, con 'dulce lamentar', son amorosos
con quienes sufren extravíos,
mas no dañan al prójimo».

«Los vientos no son favorables a todo el mundo,
Odiseo»,
le dijo Eolo, no al que codicia el oro,
y abre Tu Bolso de Aspas Invisibles,
ese truhán negligente y que destapa el espacio
como caja de Pandora y origina tormentas
y las iras divina provoca.

Eolo no da oro a piratas, no se vende
ni por la ninfa Deyopea que Juno
le ofreciera por esposa.
De chantajes de Hera se cuida
(¿por qué impedir que Eneas desembarcara
en Italia, por qué no liberar
sobre su flota los vientos?)

Soberano es el viento; pero entrega una Bolsa
de sus fuerzas, una dosis de un amor
que no repite, cuando pesa corazones miserables.
Los vientos no son favorables a todo
el que los clama por ventaja.

*

8.

Arrectis auribus, que va a pasar el viento.
Claudite iam rivus / vayan a ver el agua satisfecha.
Abrete, bragueta del sonido,
para la polla aprendiz, con oídoz abiertos
y rumores arrechados, auribus, orejonzuelo,
que la Naturaleza principia la enseñanza.
El viento, obrero ha de ser con los molinos
y sacarás el semen de los cielos,
riqueza de los prados,
energía desde el pecho profundo
del firmamento.

Mira y oye, Sátiro,
jíbaro rústico del campo,
el paso de la brisa
y aprende justicia del trayecto
de la Madre Benéfica del Cielo.

Carpen tua poma nepotes
(nos dijo ya Alma parens,
la Buena Madre
desde la gran casa terrestre)
y que tus hijos recojan los frutos
y suban como ondinas al aire, deliciosas,
pero tú, subproductor de la electricidad
y el hidrógeno que se puso
en la atmósfera y en aguas bajo el cielo,
enseñad a los niños a cerrar las compuertas
de los arroyos cuando los prado beban
suficientemente. Claudite iam rivus, pueri,
sat prata biberunt. Enseña a recoger
el agua de los techos y a que baje
a las cisternas de acumulo.

9.

Felix qui potuit rerum cognoscere causas.
Virgilio, Geórgicas, Libro II, verso 480
Feliz el hombre que está capacitado para descubrir
las causas de las cosas: Virgilio, Geórgicas
Hay un padecimiento histórico que viene
de ignorancia, de quien nunca a la Patria
osa llamarla subenéfica madre,
geografía parental,
alma parens,
depositaria
de secretos naturales.

Estos hombres nunca deducen su Luna de cosecha,
no escuchan palabras mágicas en el viento,
ni velan la gravedad en los jardínes,
ni observan su presencia voltaica
en los soles que dan a beber a las flores.
Carmina coelo possunt deducere lunam.

¡Qué desgraciado es el hombre de órbitas excéntricas
a la que la Fortuna nunca le sonríe; qué triste
el hombre que no tiene imagen pura
y tiempo natural donde reconocer
su tarea, labores campiranas que adquiren
los secretos con palabras mágicas
de la Madre-Tierra!

Triste la ausencia de los seres divinos
o sabe Dios qué leyes intuitivas de Energía
y son los que permanecer
entre mortales, sin voces que vibran
con franqueza, con todo el corazón todo lo dicen,
ab imo pectore, desde el profundo pecho
donde se procesa la memoria de Elisa
para que no sufra Nemoroso.

10.

Desde hoy el aire canta, silva, anda conmigo,
me susurra secretos, se asoma a mis ventanas.
Será mi amigo; no dirá vendavales
por mucho que sea el Viento, lo comprendo.

También seré un hijo de sol.
Amaré su clorofila, su amor por cada hoja,
su ardor en mi frente, amaré su luz
en todas mis mañanas,
su transparencia que desoculta todo.
Su ausencia será deliciosa,
menos tibia en mi noche.

Amaré las lunas que vea. Les diré
el nombre de mis bellas deidades.
Me observarán de hito en hito.

Aprenderé a agradecer, lo había olvidado:
Lo Bueno dura, siglo tras siglo, milenio tras milenio,
y lo que existe vale por su necesario sentido.

11.

Te lloro, Princesa,
entre los hijos de Het y las sombras,
hitos de sus creencias al oriente de Mamre.

Te lloro y te sepulto,
vagina precámbrica,
eva-profetizada por amor
a los hijos cuaternarios.

Te lloro cuando te guardas
en la cueva de Macpela
y mis ojos no volverán a verte.

Quedaron solos con el sueño
de su antiguo fundamento.
Cuencas amargas, en lloro, son hoy;
pero el pedestal es tu aurora.

Me consuelo por la heredad de tu concurso
(unido a tu cuerpo conocí la alegría).
La misma muerte que me aguarda
en la tierra de Canáan
es parte de tu apoyo.

En tu confianza fundo el tribunal
y cavo mis certidumbres, sustento el ser
(no por 400 siclos de plata que dí a Efrón,
digo que existo, no por los hijos
de las cuevas milenarias, digo:
Tengo amparo).

Es por tí
que digo: Soy.
Por lo que díste a la vejez de mis días.

13.

... en lo mejor de nuestros sepulcros
sepulta a tu muerta:
Gn. 23: 6
Por tus ciento ventisiete años,
te lloro, amada mía,
y Quiriat-arba para las albas
de tu suelo te quiere, te recibe
y el Hebrón es hebra de luz
por tus caminos.

En laberinto oscuro, por tí
teje Ariadna e hila céfiros luminosos
como yesca delante de tus pasos
y son sus sigilos a hurtadillas.

En noosferas te dio ruta y radiancia
y en hadrones, fortaleza fértil
para que subas y bajes
y, en lo profundo, permanezcas
en los días séptimos del ser.

14.

Me gustaría que me llamaras molino
porque tengo aspas por pestañas
y soy el vigía que no puedo estar quieto
(vigía con brazos y ojos, con altura
y movimientos cuando me elevo
sobre mi torre y giro).
Izo con banderas inefables la energía.

Entonces, el golpe del viento
pega en la lámina
del rotor que cargo.

Hay presión positiva de mi aliento
por debajo del aspa
y produzco un resuello que por encima de ella
carga presión negativa en mis cuencas visuales.
Abanico de este modo mis ojos guiñándote vida
y pidiéndote amor por este espacio abierto
que yo me dí en la atmosfera después que separé
el día de la noche...

Me gustaría que me llamaras Molino,
porque yo soy quien muelo la tormenta,
dosifico la fuerza y la violencia
para que existas y consumas
lo que hay sobre la Tierra,
¡ay! amado, hijo de Ki,
no menosprecies el Viento
porque es padre de la Luna / Sin,
guardián de las fertilidades,
generador de sabias aguas de Enki
y el primero que te amó soy
y quien te hizo promesa de abundancia
sobre los predios de Ninhursag
si alguna vez te vio destruirte...

*

15.

De las tablillas del destino, tomé este decreto:
Quiero ser la pestaña que abanique
el mundo con Su Mirada. Seré lo mejor del Cielo
que conozcas. Seré brisa, seré viento,
seré aire acariciador, no aire que salga
de amorffos abismos, imposibles de ver.

Seré Ojo para tí, torre elevada,
estructura que entiendas, redentor servido en técnica,
en pragmatismo... ¡ay, me gustaría que me llamaras!
Ojo de molinero divino, Eólico Molino, castillo de aspas,
ojo con que Lil guiña a Ki la Tierra
a contra cielo de An, en puntos cardinales
para tí forjados, explicados, entendidos
y tú, criatura mía, niña de mis ojos....
y si me llamaras Padre Viento, Enlil,
autor de los Molinos, arquitecto de ciencia
direccionadora, aerogenerador, tecnólogo de Eolo,
sacerdote de Bóreas y Ehécatl y Favonius,
te diré más secretos
(que datan de las separaciones
previas al Destino de Todo lo que Existe).
Con un beso de aire te potencio
el amor electrogénico.

*

16.

Si me llamaras tú Señor de Lil,
ojo del remolino con brisa acariciadora,
dios de los pestañares, o de las aspas
de los molinos, si me llevaras al hogar
en E-Kur, casa-montaña,
si consolaras a Ninlil, la violada madre
de la Luna,
yo te haría Kur-Gal,
gran montaña para tus bendiciones
y no temerías a las tormentas
ni a los climas del enemigo perverso
ni a imperios que son autores de malogros
y deudas... dioses con el petróleo irascible
que daña los ozonos de tu atmósfera,
demonios sin la belleza limpia de tus suelos...

*

17.

Si me dejaras ser tu antena,
si oyeras con quien me enojo, por qué
no me placen los sacrificios fatulos
o los contaminantes,
nunca tendrías diluvios ni raza que te condene
a muerte energética, al hambre de entropía...
yo abro las Compuertas para misericordia,
no esquilmo al hombre que me ama ecológicamente
desde los tiempos remotos de Nammu
y el pacto de amor de Ninhursag...
si me llamaras dios bueno,
viento bueno del Ehécatl azteca, con aspas
que fuesen como las alas de Ollin,
yo te abanicaría el mundo, zona por zona,
de hemisferio en hemisferio, cuando lo quemen
las emisiones del efecto invernadero...

18.

Toda la energía de mi aliento
te será renovable, energía de tu sustento.
Vientos con potencia de grado 3 te serán
bendiciones en el Mar del Norte,
en la isla de Tasmania y en los Grandes Lagos
y me levantarás los más bellos altanes
más y más molinos,
esa mi ofrenda, isla de vientos eólicos
y el Juracán aruaco de los Viejos Taínos
me será en las Antillas Mi Sacerdote Maestro,
el Brujo invocador de mi Nombre
y que pid mi secreto,
el Verbo, la Mirada, el oculto poder
de mi energía, eletrogénesis inagotable
surgida de mi aliento, briznas en megavatios
con que yo muela el viento y reconstruya
lo que se contamina
con los hidrocarburos.

19.

Ne quid nimis / nada con demasía

a Yván Silén, Joserramón Meléndes y Néstor Barreto
Como altar eficaz, Yo dí la dualidad;
mi presencia, mis ángeles entonces reales en tus ojos.
Tu tiempo en el Edén fue casi el mío,
relojes de sol, ciclos planetarios.

Nada en el cosmos es caos.
En la tierra que te dí
puse el Silencio de tu ser-aprendiz,
niño de Sol, sostuve en tí la Alegría
del Loco de verano y la humildad
del que oye y ve y obedece.

Te dí la bicameralidad neural:
la hermosa esquizofrenia del poeta,
el mecanismo de los que alaban
al Dios de sus cimientos.

Nada tenías escondido,
nada que esconder de Quien
te dio su Voz todos los días
para que hablaras Verdad
desde la izquierda del Pilar
de la Sabiduría.

20.

A Dafnis, inventor de la poesía bucólica
y promotor del culto a Dioniso;
a Pan, protector del mundo virginal
De un montezuelo boscoso, posiblemente
ideo frigio, pastor del bosque,
aquel hombre
dafnis con alma de laurel
halló una tarde de verano que el amor
lo hizo ciego, y pensó en ser erómeno
del verso y Hermes lo amaría por eso
en el templo de cualquier montaña.
Y en los campos de laureles
por Apolo fue amado; en abandono de su madre,
criado por ninfas, en juventud, evitador
de bulliciosas multitudes, allende al monte
de Etnia, donde Pan le enseñara el canto
y a tocar la siringa, amar con dulces sonidos
e invocar el pensamiento, oír que la Tierra
conversa desde las vibraciones...
hay que honrar ese sueño que Pan duerme
cuando está roncando y las bestezuelas
que defiende de las cacerías
son lo que le despiertan... eso enseñan
las Musas, energías de protecciones,
eso deleita a Artemisa,
la misa de las artes en los labios,
en el canto, en la pasión
con las flautas y los dedos.

21.

Que nadie de tu corazón quite
el extracto de libertad que el campo da,
verdadera eklogué y selección de albedrío.
Que nadie te quite la verdadera hermosura
nadie / náyade / nadie / nay-ni ay-ni diez
que vengan como Nomia o Lice
o como Xenea, o la hija de rey que emplaza:
«Dafnis, sé solamente mío,
soy celosa y te ciego si traicionas».
Pues entonces: Ni haya diez ni una.
Que nadie quiera la doncellez
de tus huesos y el extracto de tu alma
porque son églogas que le debes
a los dioses.

22.

Un día, por quedar ebrio, ya engañado,
Aliquis lalet error / algún engaño se oculta,
dijíste Sí a las tentaciones, cedíste
el Pozo del Placer que se reserva a lo Eterno
y nos liberta por el Cuidado Divino
de ese pozo y su construcción de lo Habitable;
pero se lo díste a la caterva de la esquina,
a la inmediatez de una amante. Dále nombre...
Nomia o Lice, Xena, Fulanita de Tal,
la putica del cuánto más tanto...

Un día quedaste ciego en la inmediatez
de la materialización, tirado en el entorno morante
y dejaste de construir, o erguirte fértilmente
como el Pene de Pan, que cuida su líbido
y es fiel al propósito
la collere / cultura /
de los bosques,
la defensa del pájaro cazado
y el ciervo y el conejo
y toda liebre
del campo...

Hay un construir que cuida
el mismo crecimiento y sus espasmos
y su vaciado que lubrica el futuro…
y en el construir que levanta
algo más que la colcha de lo eterno, Dafnis
tenía Tu prestigio y tu nombre y se elevaba tu pene
incitando una vagina realmente anhelada,
no la que hipoteca tus orgasmos
y te hace des-construir
la particularización de lo que realmente quieres.
Es por eso que ciegan después
de la amenaza, perpetuadores de mala ideología
y sepultureros de los sentimientos.

23.

a José Feliciano, el jibarito de Lares
La náyade que te dio castigo y te condujo
a ceguera o transformó en piedra
tu cuerpo hermoso o lo hizo despeñar
por algún precipicio una vez que deambulabas,
según cuenta Teócrito y Virgilio, no matará
la idea que se encarnó contigo,
el destino que tú representas.
Consuela tu ceguera con canciones
y no dejes nada al olvido.
Amor omnia vincit. el amor todo lo vence.

24.

«... y en cuanto esto se canta,
escucha tú el cantar de mis pastores»:

Garcilso de la Vega
Irredentos desde el alma,
gani-obrando con muerte
su nombre en todo el mundo
no festejan la vida, y dura como es,
sustancia del amor posible,
mienta el evangelio natural de lo vibrante.

Estos huérfanos desde el hueso
y los tuétanos del canto,
tracionaron con terror al futuro
y su ofrenda podrida es seña;
en los montes y las calles.
Se han cubierto las caras
tras un velo
a la sublime creación
tan necesaria.

25.

«... a caza, el monte fatigando / en ardiente jinete,
que apresura / el curso tras los ciervos temerosos,
que en vano su morir van dilatando»:

Garcilaso de la Vega
Sus pasamontañas son la cobardía avergonzada,
desalojados han sido de lo bello.
Ellos se han llenado las manos
con fusiles falsos, andan a la caza
el curso tras los otros temerosos
huyendo, por su vida en escapada

Van incendiado, en pos de demonios,
la casa más noble
que se abriría por ellos.
Están hilados del trenzado equivocado:
la sangre se derrama en los cestos.

26.

Guerra son, Albano, estas ficciones, bombas,
estornudos, ruido vano, enfermo, de bulliciosas
gentes, mal atentas, mal intencionadas,
que no llamaría «ínclito gobierno del Estado,
/ Albano...» Distanciado me ofrezco
a huída de las lujurias de sus tribus
y de vieja inmundicia sangradora
que sacó mis ojos como a Dafnis
y condenó a maldición desesperada nuestro tiempo.

Su monólogo no encuentra un eco noble
sino en la puerta brutal de las caducidades.
En la historia han de morir, sin nada hecho;
sin ningún fruto, ajenos, infelices, ignorados.

Sólo nos reconciliará el amor,
que es frente a frente, cara a cara,
consenso del pueblo,
pero en un Orden Naciente
al que nombro la Arcadia.

27.

Se excluyeron del abrazo colectivo.
Habían quienes les habrían querido,
pero trajeron el miedo y el cuchillo.
En su propia opinión
se llamaron los imprescindibles.
Quisieron difundir sus credos
y alegaban liberar y sólo ataban
a la escalera salvaje del asalto.

Pero las naciones les cerraron las puertas.
Detrás del portal de aquella geografía
se oyó la codicia.
La traían ellos en la sonrisa y mueca
de la boca, en el cálculo callado
de su gesto.

Había demasiado lamento
y mil pretextos para no quererlas.
Y el homicida seguía mintiendo
con su ofrenda maloliente.
Subían peldaños que ya subimos
y superamos.

El monte yo les cerró las puertas.
El pueblo sabio que no comulgó
con tales compañías me siguió
hasta el Pozo de Dafnis.

28.

«El arte es historia en el sentido esencial de que la funda en la significación señalada. El arte permite brotar a la verdad»: Martin Heidegger
Para que la Razón no se coma al hombre
como el nuevo instrumento de la boca que surte
millares de palabras y lenguajes, con dientes de la Techné
y molares de galgos depredatorios,
gestos autoritarios y rígidos, condené la lengua helada,
y busqué si la racionalidad tiene alguna humedad
de salivosa reconciliación. Sea la poíesis.
(Nemoroso, como Dafnis, yo también
digo mis canciones y saludo
como Virgilio a Polión y Garcilaso
al marqués de Villafranca
y al Virrey de Nápoles.

Examinemos la encía, lo mismo que lo seco
de sus labios, veamos si el paladar tiene cielo
(epistéme, ser-a-la-vista, que sirva de Teoría).
Y si el hambre la vuelve depredante
sin utilizar otro utensilio, no brazos, valoremos
por qué queríamos Sofía, comprender contemplativo
para la custodia del ser en la verdad o la aletheia.

Vamos a esculcar los colmillos mordedores.
Nosotros los desencantados
de la Razón en que confiamos.

No la pensamos bestia agresora del hombre
ni que la objetividad se marcara
como gesto homicida,
perfección del totalitarismo.

Pedimos sólo phrónesis,
solicitud prudente
en las prácticas de facto.

Asómese quien pueda a su boca de lobo
que logifica demasiado y vea
si sus presuntos garfios,
abajo en las encías,
irrumpen boca a fuera
realmente agresores.

¡Ay! quisera que no sean
cuchillos con mordedura triturante,
con tajaduras de muerte.

Hay que decidir, al menos, si hemos de tumbar
cada diente de esa boca y cortarle la lengua
con alguna sapiencia que tenga el corazón.

03-02-2

*

29.

Aquella que te cegó, Dafnis,
que mordió de Tu Hermosura
la Gran Radiancia del ser en su Verdad
y vació las aguas que guardaste en el Pozo
envenando el líquido y su pura transparencia,
aquel que de tí hizo burla con su nombre
y el tuyo, Polifemo, ha de ser
mucho fimo, polifimo excrecente
de las mentes perjudiciales,
trunco reciclaje de la líbido y el Eros
y en el Logos no hallará la fuente de su fe
ni la tierra pura de los budas
con senderos hacia Amithaba,
su tesoro... porque el tesoro como el hallazgo
de Delicia originaria es éste:
¡ah Musas! bella es la exhuberancia de lo vital
y de estos campos y la belleza del mundo.

Dicho por Apolo y Dioniso,
es como el Pozo cuya agua no se agotará
nunca, nunca, y será dulce agua y profunda
como si saliera de la hondura
de la Tierra... a sí mismo se burla
quien nos burla, Salicio.
Así se dolerá el quien te ciega, Polifemo.

Con apego a sus odios quedarán.
Con locura inocente / y de todos protegida /
no verán a sus hijos porque hará la kármica burla
su presencia en los reinos y a quienes llamara
los ínclitos reyes y gobernadores,
primero serán en el turno del escarnio.
De sal serán las miradas de sus mujeres
y los cuernos de la verguenza,
antenas serán de sus pesares.

Esto ha de ser el sentido de honor
(del que se digne a participar del Nuevo Orden):
que guardes, tal como Polión me instruyera,
este principio: «No hagas el mal ni con el gesto
ni con la palabra ni quitando de otros
la paz interna porque eso duele más
que la boca del ojo en el volcán del alma».

30.

«I believe that the man choosing progress can find a new unity through the development of all his human forces, which are produced in three orientations. These can be presented separately or together: biophilia, love for humanity and nature, and independence and freedom»: Erich Fromm, The Heart of Man: Its Genius For Good and Evil (1965)
La madre verdadera, la biófila,
la hallas hasta en la cabra de cualquier rebaño,
hasta en la bicha que amamantó a Rómulo
y Remo. Padr(ES) el pastor compadecido,
el Cabrero Lamón, no cualquier cabrón
cabrero. Galatea, si es tu Amada, Silicio,
ámala porque es
hembra y mujer y da la vida,
la anuncia como la Blanca Biofilía,
amor a la Naturaleza y a la Humanidad,
amor que a veces se abandona,
pero que un día regresa...
La verdadera amistad no es engañadora
y no instruye a espaldas del amor verdadero
como Lycenia, pero Cloe vuelve
pese a los deslices, porque también regresa
el Niño Naciente, proveedor
del Pozo, la gran cisterna del progreso,
la dicha del perdón, el placer consumado
y el reposo de consciencia.

Esa es la nueva unidad de cada fuerza.
Esa la victoria final de los instintos
y controles sociales
que han servido al abandono y angustia
en perjuicio del ser-amor verdadero.

31.

Abandonado al nacer quedó mi pueblo
y yo lo llamé puerto rico y hermoso
del Caribe. Pude haberle llamado
el pequeño y abundante Pozo de Dafnis,
quien fue el compadecido, pero en territorio
de promesa, lo ví y abandonado.

El que vio por soberano techo
la Cueva de las Ninfas
desde el Guajataca es que ha hablado,
Saicio, y en tal valle lo ví y lo llamé
Culebrinas / Pepino / el reencontrado.
Ya no tenía forma de piedra o de mogote;
pero era el niño naciente, el mismo
por quien Lamon, el Cabrero
fue al auxilio.

¿De qué joyas y monedas hablaría
quien supuso que vendría quien lo criase,
ya sea que otra suerte de vida
le compadeciera cuando se vio en los montes,
ámbitos de la Sierra de Luquillo,
testigo entre pepinos del Salto de Collazo,
digno tesoro vivo del Valle del Culebrinas,
o el Cacicazgo Yagüeca
en cercanías de Añasco?

... y sobrevivió, el NIño Naciente
y no fue con su madre
(fue con la biofílica presencia de los otros
auténticamente compasivos, los siempre agradecidos
de que una cabra exista, o el pájaro que vuela
y avisa como el perro sin alas,
sí, con olfato, o la leona celosa por su cría,
o la gallina clueca que proteje su nidada,
huevos de su crianza.

32.

Y la madre huyó, como dices, que huyera Galatea,
pero mira que Mirtale lo mira, mira cómo lo ama
la mujer de Lampn y las cabras, mira el biofílico regocijo
de la Cueva en el monte, mira el caído llanto
de Collazo esta vez nutrido de esperanza...
mira cómo vestida está Cloe porque ahora
tiene su hermano, vestida de alegría
para atarse al destino de su amado.
Te ha enviado la enseñanza
aquella que se fue, Galatea...
en toda Cloe su presencia hablará
sobre la nueva artesanía, leche y lana
a fin de que te afanes en labores y no en lamentos.
En todo Dafnis, el varón comprenderá el principio;
Cloe ama para siempre, no hay fuerza
que rompa estos amores, que pueda separar
a quiens así se han amado...

33.

«No encontrarás ni una mata de pasto que no tenga un ser espiritual arriba que le ordene: ¡Crece! Ese es su mazal... Y para todo organismo creado Él estableció una fuerza regente arriba, para impulsarla a su tarea»: Torah Rabá 10:6
Aquella que se fue blanca es como Vía Láctea.
Como estrella de sus Cielos y fuerza espiritual
del imperio de energía que a ella le llama
y sea su nombre Nereida / Pastora / Cloe /
biófila Shekinah / la Presencia
cuya ley es hermosa y su amor es puro.

Recuerda loel canto de Dafnis
cuando inventara el verso de pastores,
la égloga del Verbo.
Creados han sido los árboles y plantas,
animales y humanos y cada uno es Minín,
según su clase, Tipo / fenoTipo / biofílica min
de los reinos / que habitamos
y desvirtuamos con armas y avaricias.

Bistoniis habitata viris, levanto
la presencia de la Amada perpetua
el mejor de los fenotipos, apartado de la violencia
de tu lenguaje de lamento y las frigias armas,
Phrygiisque removit ab armis
et inritamen, inpius avari,

y el espíritu avaro del impío...

Recuerda lo que Dafnis dijera
en génesis temporal de las Cuevas de Ninfas
ante los arrebatadores
(los que esconden su abrazo
y no toman cuidado de los otros):
esconde lo valioso de ellos /
edúcate a escondidas.
Abundan, entre ellos, quienes ni obsequian respeto
ni conocimiento ni trascendencia
porque no admiten su raíz y sentimiento de identidad
han perdido y con ella pertenencia.
A nosotras no pertenecen y no querremos
ni parir de su simiente si no desarrollan amor.

Su vida que no sea botín /
la fortuna de los frigios /
tamquam tolli cum corpore
crimina possent,
posterior botín a costa
de la inocencia; pero, aprende de la Amada perpetua
quien, ‘blanca como la leche’
rechazó a los celosos y los criminales
y en favor de Acis, pastor de Sicilia,
ofrendó sus amores, su Mín / su fenotipo.

Recuerda lo que Dafnis cantara cuando inventara
el verso de pastores, bendita sea Galatea,
hija de Nereo, madre de los gálatas,
celtas e ilirios, quien a su sangre la transforma
en río y enseña los primarios lazos
de la patria.

A cada grupo, sea uno según su especie
y cada orientación identitaria, según el Mim
y ser espiritual que arriba lo ordene...

34.

«¿Qué bribón, qué ladrón, aun cuando fuera un Dios, podría superarte en ardides de toda clase?. ¡Oh pérfido, oh sutil, oh tú, jamás saciado de artimañas!; ¿ni siquiera en tu país vas a abandonar esa pasión por la mentira y los engañosos discursos?»: Palabras de Atenea para descrinir a Ulises (Homero, Odisea, XIII)
Sea cada uno / una / como única y especial
en su tipo y una parte inclusiva e inobviable de su grupo.
Galatea, con galas de sabiduría, a Polifemo
le dejó la enseñanza: «Dentro de este marco orientativo
se me buscará: necesitamos yo y mi amado
que se entienda la plenitud del mundo
y mi lugar en él... que no me bese la boca el volcán
del capricho, que no diga satisfacerme
sólo quien me da oro, que no asesine a mi amado
otro que diga quererme, ¡oh, rudo Polifemo!
Que no digas tú ni nadie
que me diste Morada / Estancia /
Aufenhalt / geografía o lugar para habitar
si lo tuyo fue una cueva / el rincón / el padecer
y no en el ámbito abierto / rumbo a la Cercanía,
a la intimidad / porque sólo se habita en la verdad
del ser y no todo espacio se habita.

Para permanecer. y perdurar,
yo, Galatea, presencia biofílica del ser,
no amaré al mentiroso.
Ni así al ciego que no ve ni el tonto
que no apiada y pide amor.
Tea de gala soy para ser eficiente,
sustantable y amada.

35.


36. falta texto


37.

«Ahora el Dasein, en su condición de ser-en posee carácter de dirección»: Martin Heidegger
Y rumbo a qué, a dónde, en función de qué
va Dárdano hasta Frigia,
para qué el fundador de Troya
o lo que fue la Dardania de los asesinos
se detiene en Arcadia, pueblo que no lo quiere
y lo expuilsa, cuál quehacer se asigna
deteniiéndose en Frigia y del rey Teucro,
¿qué quiso? ¿Es de veras merecedor
de Batía, la princesa de Frigia?

¿Qué haría este Príamo Dardánida
si el caso fuese Vieques y viera a Cacimar
que protesta su presencia invasora,
qué dirá el Asia gobernada por estos colonos /
dárdanos del Norte de Tracia, qué
si son como Cristóbal de Mendoza
que castiga al viequense, qué dirán
caribes y taínos de esya isla
si son como el perro Becerrillo
que a dentelladas libra de amarras
al invasor cautivo...

A qué dirección
va este tropel que por nada generoso
se afana en cercanía...

*

38.

«Todo acercamiento ha tomado previamente una dirección hacia una zona dentro de la cual lo desalejado se acerca para volverse determinable de su hogar propio»: Martin Heidegger
Ningún verdugo / asesino / fratricida
quiere el ser-en, cara a cara a su culpa...
no son ellos quienes buscarán la cercanía esencial
de ser persona / Dasein / o ser-acompañante
con ego generoso...

No se acercarán, Salicio,
desde allí, bárbara Troya de dardanios,
a su aquí, bucólico, señero, misterioso.
Siempre van rumbo a la Cólquida
aunque digan que desean el regreso,
en su boca de Civilizados odiseos
hay un mundo despiadado
que ya juzgara Atemea y que es el suyo,
el del robo, el engaño, la artimaña.
Son los que no saben habitar porque nada
construyen; sólo despojan.
El peregrinaje es su Cólquida.
En el entorno de ese mundo no se puede habitar,
no se debe permanecer.

Tras sus bardas se esconde la muerte.
En sus colindancias están las Rocas Azules,
dos peñascos flotantes que baten sus mandíbulas
y aplastan a todos quienes
entre ellas se abran paso.

Asi de falsos son los puentes,
así de peligrosas las ciudades, nacidas
para tornarse ruinas y trampas mortales.
En la Cólquida no puede sustentarse
ecología porque al verdugo la Cuaternidad
no le importa.

No vale el cielo, la tierra,
ni divinos ni mortales.

No es hogar posible donde va quien dices
que se acerca, Salicio...
Con ego generoso no se acercarán
a darse intimidad ni amada cercanía
ni con la cepa de los antiguos tracios.

Turcos del Norte de Anatolia
No con los primeros en: Rumania, Moldavia,
no con Ucrania (hasta el Dnieper),
no con Austria, Hungría, el Volga inferior
ni con Bulgaria. Les repudian
la gente de Egeo y Arcadia.

Campesinos del mundo que ofrezcan
bienvenida a quien sólo pretende
burla, pillaje, oro ajeno, escasean
y no los habrá nunca mientras
se pervivan con el ultraje de las ninfas
y el despojo de los herederos.

39.

«Ellos van a la guerra, combaten con la muerte a la vista... Y yo prefiero tres veces estar en el frente de batalla y no parir un hijo»: Queja de la hechicera Medea, hija del rey Eetes, ante Jasón, en Eurípides, Medea

En la Tierra de Nadie, hay serpientes
que no duermen. No hay modo de cobijarse
en lo profundo del ser, interiormente.
No hay nada que llevar, dientes mágicos,
sí, para la muerte. El precio de traerse
lo anhelado es tan sangriento.

Acaso hay tesoros o botines que ameriten
el precio de traerse, ¿el vellocino dorado
de un carnero? ¿Oro perdido que codician
los avaros y verdugos?

Hay en la Tierra de Nadie, donde falta
el aramio, la represa, el labrantío,
mujeres, como Medea, que son tan poderosas
como los civilizados que en la Colquida
se matan y aventuran.

La competencia en esos mundos
es uncir bueyes de vanidad gtandiosa
y ver que brotan de los surcos amenazas,
tecnológicos alardes de homicidios.

Para adquirir el vellocino, lo mejor
de la aventura de 50 navegantes
en la barcaza de Argos, el más valiente
vio a padre e hija, en la miseria emocional
de la Tierra de Nadie. Se repugnan,
unos a otros, padre, hijos, hermanos,
rivalizan encarnizadamente.

La traición es la magia de esos mundos.
Todo es tecnología de las muerte.
Nunca se avanza por cercanía en la Cólquida.
Duro es la ida y más duro el regreso.
El asedio de Sirenas, el ataque
de Escila y Caribdis.Son muchos monstruos
en la Tierra de Nadie, donde la Cuaternidad
ha perdido el sentido.

*

40.

«Sólo siendo Dios o bestia, el hombre podría vivir»: Aristóteles

«El hombre ya no era parte de en un sistema equilibrado de relaciones simbióticas con la otras especies. El hábitat tendía a quedar degradado; no estaba siendo rehabilitado por otros organismos con diferentes necesidades bioquímicas»: William Catton, Jr. La industrialización: Preludio del colapso
Le tienen miedo a esta situación que cunde
en Arcadia / toda Tracia / toda Roma / Anatolia central
y toda Grecia y la Cólquida / verse atado a Até,
atado a lo insensato y al engaño, até Mores,
a la vieja robusta, «de pies ligeros» y que,
por lo mismo al recorrer la tierra
y ofender a los hombres, se anticipa
vomo Vieja de la Ruina.

Fatalidad es llamada.
No agradece ni DA ofrendas ni Litai ni oraciones
dichas para aplacarla. La Fatal irrumpe
con su aliento lleno de bacterias.
No quiere que nazca un héroe
jasón verdadero / heraclés /
zoon politikón / homo politicus
/
y que varón sea lo que abunda /
el hombre bestia /
guerrero de caprichos /
homo colossus /
que lo destruye todo
y nada crea.

Cuando echen anclas en Salmideso, argonautas
del conocimiento, vean que allí yace Fineo,
ciego y adivino, lúcido y famélico.
También están las Harpías, monstruos voladores
con rostro de Até, garras y alas, robustas gesticulaciones
en sus pies ligeros; allí está el hambre
que ellas imponen a los visionarios,
a los rebeldes cegados por demonios
y todo en medio del progreso dependiente
del consumo de recursos y energías
que deterioran el entorno
y el celoso ecosistema
de la Arcadia.

41.

Allí está la falsa sustentabilidad en ingesta.
Se depende de pactos fáusticos.
Hipotecan el futuro a cambio del presente exuberante,
la industria de homicidios, la noción
de guerra y esclavismo.

Vean, argonautas
que la vida es más difícil y menos sostenible
Y con Hera se incita a Até Mores.
Fatalidad es llamada.
Y con Afrodita,
castigo, humillación y llanto.

Cuando echen anclas la isla de Lemnos,
argonautas del conocimiento, vean que allí yacen
las mujeres sin varón, y una reina Hipsípila,
que no da culto a quien la castiga.

Aquí permanece este olor tan desagradable
de la plaga que es complicidad
con el mundo insostenible
de su tiempo.

42.

Allí está el hombre que no aprende
en torno a sus conflictos y sus ingratitudes
y problemas de eficiencia
y de la sostenibilidad de sus ejércitos
toma engaño y nadie quiere oír
sobre la función sustitutiva
del objeto / tesoro / vellocino que se anuncia
y se dota de cualidades que realmente no tiene.

Argonautas del conocimiento
cuando salgan de la Cólquida dejen allá
la Fatalidad de Até,
la seductora maga del assinato, atada
sea Medea entre dos Rocas Azules
del mass médium, molida sea
para la no demanda de los consumidores,
salvada sea de la fantasía, diferenciada
sea de la necesidad respecto
a lo que no lo es.

Y que no sea esencia
de lo atemorizante
si con Jasón llegara
a los reinos de Yolcas.

43.

Que la vida no es una representación
ni un boleto en el navío que zarpa
a Colcos en aras de metateatro.
Un serse-hacerse, ser-a-ser
con la inherencia define la existencia
y el vellocino de oro: riesgo
y consciencia que ignora
el narrador más fiable.

No hay destinos-pre-ensayados
ni personajes solvidos para el artificio irreal
del desenlace. Que la realidad
no es lapso de escena tras escena
entre argonautas con el sólo leitmotiv
de darse al viaje.

44.

Si la realidad / como la vida / no es
estética para el meta-teatro
ni es monólogo, donde el otro no existe
ni marco escénico para quererse a solas
ni destino a una Cúquida de monstruos,
¡qué hermosamente desagfiante
es la búsqueda de una Arcadia
para el ser, qué maravillosa
la heurística del varón que dice
no es mi barca un molusco cefalópodo
ni ocho tentáculos del viento
a mitad del mar!
No es la hembra que me espera
una quimera o espantajo hediente
con dimorfismo sexual
y en las conchas segregadas
de su aventurería se incubará
la simiente de las decepciones.
No es la herencia como una fuerza ciega
lo que incita este «¡Vive, busca, persiste!»
No es el entorno, siempre cruel y turbulento
A la unión esencial, a la inherencia,
llámala Bello Sino,
el destino es el Tu Horus.

45.

No exageres, Orfeo,
bello argonauta, sublime sobreviviente.
Ni aún para la bestia la inherencia
(el tesoro de la Vida)
niega las potencias esenciales.

No digas que la vida es como cerradoa incubación
en ovario del molusco marino más monsrruoso.
Construye tú el molusco y házlo digno
del agua y zarpa, en él, contento.

No digas, Heracles, que los heroísmos
son imposibles y que todo navío
es sortilegio de hembra-maga
y los machos más pequeños
que el diseño de sus cuerpos y sus almas.

No digas no resisto el mal que ella
provocan, ni resisto la mirada
de los ojos medúseos, o nno puedo
descabezar las dimensiones tétricas
de una Legión de ego serpentinos.

No digas que una cosa es siempre
más fea, ingrata, despreciable
de lo que realmente es.
El mundo es cognoscible y un día
te entrega lo que no comprendes.

Te alumbra en el predio en que víste
tinieblas; te muestra la belleza detallada
y no te hace sentir tan miserable
con lo que abruma del mundo.

46.

Cuando nieguen la trascendencia
y propongan la falta de Espíritu,
comienza a articular en voz alta,
a definir con voz de trueno
el monólogo interior.
No hay fundacional y básica ecología
que confesar a los vientos y los aires
que el espíritu es inherencia
que se pega al susurro
lo mismo que al viemto.
No resultará por
la secularización fallida del poder
o por su entronamiento mezquino
quien quite esta voz
y la haga interiormente seca,
eternamente monologante.
Para ésto se fundó la ecología
para que encuentres
al interlocutor.

47.

Sé tu propio narrador fidedigno.
Nemoroso escuchara a Salicio y para él
es que rememora la delicia.
Hay una primera e iniciante ecología:
«Te oigo. Te escucha. Experiencia parecida
es la traigo. Conversemos».
Desata tu narrador fidedigno
y cuéntame.

Ayúdame a elevar mis pisadas,
a sentirme como el viento.
Házme un poco más alto que el sendero.
Yo soy digno de confianza
y de la información inconsistente
forjaré esperanza, nuevo proyecto.
Es imposible que el Amor se muera
aunque ya cazadores de Kagera.

48.

El cazador es un infiel con la alegría.
Quien no tiene alegría que diga
a viva voz su proyecto. Gima y llore.
Lo compadeceré.
¿Qué cazas tú en la modernidad
cuando ya no hay politische romantik
en tus visiones / alma sensible / esperanzada
para Arcadia y se deja de creer que Arcadia
es todo el mundo, todo lugar de donde
se pueda dsterrar a los violentos de la Tierra?
Dilo en voz alta, Salicio, vamos
a ser ecos / lógikós / del arca
de la Forma Política.

49.

En las selvas de sus esferas de acción
y representación(es), el cazador entrampa
y viene con su técnica y su Ley.
información aberrante, inconexa
sobre legalidad y legitimidad,
la máquiba y lo impolítico
y el tiempo naturalista de la modernidad.

¡No se junte el pueblo de los tristes
con gendarmes como ellos!
Los cazadores delatan sus remordimiento
aunque discursen en torno a
Legalität und Legitimität

¡No se mezcle el criminal
con el creador de esperanzas!
¡No tiemblen los justos
ante aduladores de pánico
y la alevosía y que, sin embargo,
hablan desfiguran
con Politische Theologie
und Römischer Katholizismus

lo que son los pilares:
recurso más que capital, soberanía
más que suficiencia,
sustentabilidad más que lucro.

50.

Los cazadores, evangelistas
de la Onto-teo-logía como destino, bonita
compresión de la política y el Estado
que discursan. Alegan la imposibilidad
de la muerte de Dios, o secularización fallida
del poder en la modernidad, asco
por la mucha violencia, pero ellos
al exceso de las persecusiones y las guerras
animaron' ellos, los inquisidores, cruzados,
simoneros, falsos santos,
papistas y emperadores, ellos,
las bestias de cajeras y narradores fatulos,
enemigos del diálogo.
Ellos, los perpetuadores del soliloquo:
ante crucifijos y esquemas
del Apocalipsis y la desesperanza.

Pero no son quienes están a la sombra del álamo
(«qualis populea maerens philomela sub umbra»)
como tú, Salicio, como tú, Nemoroso.
Observa cómo aullan contra desequilibrios barrocos
pero con sus valores de orden y decoro
te clavan la espalda, te imponen la unidad
de su razón moral, su neoclásica métrica
de truhanes y déspotas
y cómo te quieren en rodillas, lamentoso,
mientras te predican
la Onto-teo-logía como destino.

51.

«Sólo siendo Dios o bestia, el hombre podría vivir»: Aristóteles

«El hombre ya no era parte de en un sistema equilibrado de relaciones simbióticas con la otras especies. El hábitat tendía a quedar degradado; no estaba siendo rehabilitado por otros organismos con diferentes necesidades bioquímicas»: William Catton, Jr. La industrialización: Preludio del colapso
Le tienen miedo a esta situación que cunde
en Arcadia / toda Tracia / toda Roma / Anatolia central
y toda Grecia y la Cólquida / verse atado a Até,
atado a lo insensato y al engaño, até Mores,
a la vieja robusta, «de pies ligeros»
y que, por lo mismo, al recorrer la tierra
y ofender a los hombres, se anticipa a todos,
pero la Vieja de las Ruina / Fatalidad es llamada /
no agradece ni ofrendas ni Litai ni oraciones
dichas para aplacarla.

La Fatal irrumpe con su aliento
lleno de bacterias / no quiere que nazca un héroe
un jasón verdadero / un heraclés /
zoon politikón / homo politicus / que no sea
lo que hoy abunda / bestia / guerrero de caprichos /
homo colossus / que lo destruye todo.

52.

Cuando echen anclas en Salmideso, argonautas
del conocimiento, vean que allí yace Fineo,
ciego y adivino, lúcido y famélico.
También están las Harpías, monstruos voladores
con rostro de Até, garras y alas,
robustas gesticulaciones
en sus pies ligeros; allí está el hambre
que ellas imponen a los visionarios,
a los rebeldes cegados por demonios
y todo en medio del progreso dependiente
del consumo de recursos y energías
que deterioran el entorno
y el celoso ecosistema
de la Arcadia

Allí está la falsa sustentabilidad en ingesta.
Se depende de pactos fáusticos que hipotecan
el futuro a cambio de un presente exuberante,
la industria de homicidios, la noción
de guerra y esclavismo.

Vean, argonautas que la vida es más difícil
y menos sostenible
Y con Hera se incita a Até Mores.
Fatalidad es llamada. Y con Afrodita,
castigo, humillación y llanto.

Cuando echen anclas la isla de Lemnos,
argonautas del conocimiento, vean que allí yacen
las mujeres sin varón, y una reina Hipsípila,
que no da culto a quien la castiga
y prefieron esye olor tan desagradable
de la plaga aque la complicidad
con el mundo insostenible
de su tiempo.

Allí está el hombre que no aprende
en torno a sus conflictos y sus ingratitudes
y problemas de eficiencia y sostenibilidad
de sus ejércitos y nadie quiere oír
sobre la función sustitutiva del engaño
del objeto / tesoro / vellocino que se anuncia
y se dota de cualidades que realmente no tiene.

Argonautas del conocimiento, cuando vuelvan,
de la Cólquida dejen allá la Fatalidad de Até,
la seductora maga del assinato, atada
sea Medea entre dos Rocas Azules
del mass médium, molida sea
para la no demanda de los consumidores,
salvada sea de la fantasía, diferenciada
sea de la necesidad respecto a lo que no lo es.
Y que no sea esencia de lo atemorizante
si con Jasón llegara a los reinos de Yolcas.

53.

En la ciudad insolidaria, la de hijos
de la Escila exiliadora, Caribdis de caribes
y de truhanes, allí donde no se patrocina
la óptima utilización de los recursos
(los dones naturales del sustento),
todos dudan de todos, no hay amigos,
no hay entes fieles, ni esperanza
por desdeño a la participación comunitaria.

Tenebrosa ciudad ví, camino a Cólquida
y, aún aquí, todo se administra tensamente.
Stress se llama el gobierno,
stress el Sumo Sacerdote, stress
la calidad del aire urbano. El alma tiene
el peso del SO2, NOx y otros venenos concentrados,
como espureo aparato de partículas suspendidas
en amargo trayecto de sed y de vacío.

54.

Stress se llama esta incapacidad de producir
el pan para el mercado interno,
stress el alimento disputado
con el hambre a las puertas
de la casa, stress la demanda global
de alimentos y negros sacerdotes
de la carestía abaten nuestros pozos profundos,
templos residuales de Dafnis
a fin de priorizar el uso urbano
y envenenar acuíferos
y aguas superficiales
de manantiales.

55.

Como manantial convertido en mujer,
Sicilia muerta que viaja, subterránea,
desde la Arcadia hasta Ortigia, como islote
endurecido y agónico, ¡ay! con voz
del Dafnis ciego y su lamento
ante las degradaciones inducidas por el hombre,
ruego a Pan que vuelva de las altas cumbres
del Liceo y el Ménalo
y, si por cima, desea el Hélice,
ponga sobre mi pecho un molino.
Hagan que giraen y fluyan aguas de mi pozo,
y suba energía del viento sobre mis manantiales.
Que me devuelva la vida porque soy
liquidez pura del fondo de la tierra,
vello encinar cubriendo un pozo.

Que del escarpado túmulo de Licaónida
sobre esta tumba de Arcade
me devuelva la isla,
con aquella amada solidaria,
con aquel espíritu original donde fue fundado
mi Hallazgo, mi ética en la verdad
de la Madre Benéfica / Alma parens.

Sin este Pan que se fue a las cumbres del Liceo,
¿quién enseñará las artes de siringa
cuando sea yo quien muera?
¿quién que festeje lo natural, el instinto,
los rústicos misterios, la protección
de las bestias del campo

*

56.

«Elisa soy, en cuyo nombre suena
y se lamenta el monte cavernoso,
testigo del dolor y grave pena
en que por mí se aflige Nemoroso»:
Garcilaso de la Vega

‘Tamen cantabitis, Arcades’, inquit / ‘montibus haec uestris; soli cantare periti / Arcades’: Virgilio, Bucólicas, X, 31-33).
Testigo del dolor y las bajas eficiencias
en la conducción de los sustentos, yo no canto
el abandono de la existencia terrena,
ni la renuncia al placer en pos de la vida del ermitaño...
yo canto, con pesadumbre, el paisaje
convertido en monte cavermoso y ruinas,
yo lamento por el monte y me consuelo
el nombre de aquella Elisa, biodiversa,
silvestre, bien amada y bien rotada
por mis brazos como el mejor cultivo
de mi dicha; yo soy la memoria nemorosa
de lo que alguna vez fue
espacio autosuficiente y productivo;
con ella tuve una granja de abrazos,
grande hortaliza de besos
y cada beso fue un rábano,
cada mirada remolacha de sus labios
y zanahoria, los asuetos de gozo mutua
en las caricias del repollo contra
su culantrillo... Tomate el tiempo, ella decía
con voz de apio feliz, chile sobre el ciliantro...
«y vive y goza de mí», equilibradamemente
y sostenible, praxis de sustentabilidad
deseamos, gozo, de elisium / deliciae...

... yo no canto el abandono de la existencia terrena,
ni la renuncia al placer en pos de la vida del ermitaño,
festejo la Arcadia, ‘Tamen cantabitis, Arcades’
y, sobre todo, la delicia, la arcadia
de Elisa, bendita por la diosa de los bosques.

*

>57.

«... se quejaba tan dulce y blandamente
como si no estuviera de allí ausente
la que de su dolor culpa tenía»:

Garcilaso de la Vega, Egloga I
Cuando vuelvas a recostarte,
Salicio, «al pie de un alta haya en la verdura»,
no dejes que te engañen
las claras aguas con sonido.
No imagines la tragedia con rumores.
Ni endurezcas como el mármol
tus quejas proyectadas, el encendido
fuego de lo impropio que quema.

¿Más helada que nieve, Galatea?
Más helada es acaso tu dulzonería,
blando llanto, tu lengua inculpadora.

Nadie te mata y te confiesas muriendo.
Nadie te deja y te encuentres tan solo.
Nadie te amenaza y le temes a la vida.

*

58.

«escucha tú el cantar de mis pastores»:
Garcilaso de la Vega, Egloga I

«... aún la vida temo; témola con razón,
pues tú me dejas, que no hay, sin ti,
el vivir para qué sea».

Garcilaso de la Vega, Egloga I
... porque muchas veces ninguna palabra
es tan precisa como el llanto,
quéjate por si no has visto
que el motivo es siempre dulce,
o trócalo tan blandamente que el gemido
sea anhelo y el anhelo
un suspiro desvanecido en aire.

No voy a culparte. No es función del poeta
dar aviso sobre el cómo sentirse
ni predicar una norma del único hallarse.
Pero la vida es revelación suficiente.
No ha de ser la vida lo que temas,
sino no tenerla para dar queja dulce
a su oído; mira, Salicio,
que la vida es toda compañía y no falsa perjura.

No hay razón que explique que se tema
y se diga es que, «en pago del amor,
yo estoy muriendo».

Dále entonces, te escucho,
el más dulce y blando de tus cantos.

*

59.

... siempre está en llanto esta ánima mezquina,
cuando la sombra el mondo va cubriendo,
o la luz se avecina.
Salid sin duelo, lágrimas, corriendo.

Garcilaso de la Vega, Egloga I
¿Qué hará el enemigo? ¿Qué hará en tí
el falso río de lágrimas, mezquina inclinación
del ojo ciego que a la pizca de tiniebla teme
o como al cúmulo de luz que se avecina?
¿Qué hará el enemigo que amenaza
con muerte, con separaciones,
o esta morbidez de tristes lloros
de pastores, con nunca acabadas canciones
que sólo el monte se dicen, a falta de nación
que escuche, cautelosa, y proteja
estas cosas que son causas,
y Nemoroso:las explica, que ya menguan
las corrientes de aguas, puras, cristalinas,
que ya son menos los árboles que se están
mirando en ellas, más seco el verde prado,
ya de menos de fresca sombra lleno,
muchas las aves muertas, aves aquellas
que aquí sembraran trinos con sus querellas,
menos las hiedra que por los árboles caminan,
torciendo el paso por su verde seno.


Cuando había tal ecología, nunca preguntté:
«¿Qué hará el enemigo?» ¿Qué hará en tí
el falso río de lágrimas... y yo me vi tan ajeno
del grave mal que siento,
que de puro contento
dije
que no existe soledad.
Con vuestra soledad me recreaba,
y con dulce sueño reposaba,
o con el pensamiento discurría.


Hoy, te escucho, en las formas amenazantes.
El enemigo es una expresión del olvido
y Salicio lo explica. Cada vida,
hasta de la mflor y la pequeña bestia,
el pajarillo, la mariposa, es vida olvidada
y no se muestra un pequeño sentimiento
por quien mucho amó... ¿A quién importará
que Salicio triste muera, y que el alma que procura
suya sea llevada (¡desconocida!) al viento.
Y el amor y la fe que debe ser guardada
se esparza mala-provechada, infecunda,
en el exterminio de los peores corazones?

«¿Qué hará el enemigo?»
«¡Ay, cuánto me engañaba!
¡Ay, cuán diferente era y cuán de otra manera
lo que en su falso pecho se escondía!»


*

60.

«... verme libre pueda, y en la tercera rueda,
contigo mano a mano»:
Egloga I

Divina Elisa, te llamo residente del cielo,
otro invisible espacio de inmortales
porque no veo tus árboles y, acaso con pies pisas
y mides lo que no pudimos preservar
por negligentes y su mudanza la vimos
y, por no sufrir, quedamentte te fuiste
y se apresuró el tiempo en que en este velo
de la nada sería desesperante y en el velo de la miseria
tala excesiva hambrea y rompe
también mi cuerpo, y no da en el bosque asfixia
y es estúpido, entonces, que pregunte:
«¿por qué de mí te olvidas?»

¿Podré, por sustentabilidad comprendida,
pedir ahora: busquemos otro llano,
busquemos otros montes y otros ríos,
otros valles floridos y sombríos,
do descansar y siempre pueda verte....?


*
61.

«.... andes a caza, el monte fatigando
en ardiente jinete, que apresura
el curso tras los ciervos temerosos,
que en vano su morir van dilatando»:

Egloga
¿Quién es quien está con la Máscara de Excelso?
¿A qué Buitre se viene adjudicando
Casta de Soberanos,
Casa de Alba, ínclito gobierno
para Estados en clamor recesionario?
¿Por qué Salicio va que truena
en gimoteo, y desdeña a la masa rústica,
pragmática, campiranas Galateas
del submundo en crisis?
... y él, con «ingenio peregrino»
diciendo que Albano es la pattria
hecha oropel, en tanganillas,
y él, soldado, simulacro
de bancarios esplendores?

Y él, militaruco, queriendo
las medallas de Irak, Siria en la mira,
Libia boqueando, para seguir el oficio
«persiguiendo las fieras por los monte,
y ofreciendo a sus sagradas aras los despojos?

Y Nemoroso está en la misma estulticia,
culpando, «agora atento, sólo y dado /
al ínclito gobierno del Estado, / Albano...»

Y te acusa, Elisa, de no ver la tristeza
en que él queda, sin soga ni cabra,
sin otro ocio que viejos vicios cortesanos
echar la culpa a otro,
y la caza a la jineta y la angustiosa sed
de triunfo:sobre ciervos temerosos
que en vano su morir dilatan.

*

62.

«Por ti el silencio de la selva umbrosa,
por ti la esquividad y apartamiento
del solitario monte»:

Garcilaso de la Vega
El monte no era solitario. Tenía vida, compañaía,
diversidad, como el buen sistemas biológico
encana lo inclusivo y sigue productivos
con el transcurso del tiempo.

Y, cuando era así, monte amistoso de todos,
espacio sostenible y sustentable, agradaba;
y a tí y por ti... «la verde hierba, el fresco viento,
el blanco lirio y colorada rosa
y dulce primavera»,
cada criatura deseada.
en equilibrio de amor por una especie
y los recursos de su entorno
satisfacían las necesidades de tu prole,
tu generación, y la de Elisa y no se sacrificaba
el futuro en esta capacidad presente
de lamento y desvarío.

63.

Sequedales, aridez, escasez del agua;
yo también y después de llegado,
he soñado con el agua fugitiva
y la calor estiva
y el curso enajenado
por desusada parte, mas,
sin saber de cuál causalidad
me conturbo, no me quedo.

Contesto tus preguntas,
Nemoroso; y las tuyas Salicio:
¿Cómo te vine, Monte de Amor y Compañía,
en tanto menosprecio, que hoy te escondes
entre los sequedales y no me sacias?
¿Cómo te fui tan presto aborrecible
y como te fallé si sé que el agua,\
como el aire, son la vida?
¿Cómo te faltó en mí el conocimiento?

En sistemas hidrográficos de la tierra,
grabé mi alma de alimaña irrespetuosa
y en el ciclo de la vida, no quise verte
y caundo el ínclito gobierno del Estado,
los Albanos de la tierra, por capricho,
dijeron: «Tápese el pozo, obstrúyase
el curso de los ríos», así hicimos
y no dejamos el agua donde estuvo.

Y al agua no la conservamos
para todos los tiempos y la pensamos infinita
e inagotable y por eso la contaminamos
y fomentamos con subsidios
las prácticas de sus derrochadoras
y empresas del aguicidio,
al sacarla de su entorno natural
y trasladarla torpemente
de una cuenca a otra.

*

64.

«No soy, pues, bien mirado,
tan disforme ni feo;
que aún agora me veo
en esta agua que corre clara y pura»:

Egloga 1
No se ría nadie cuando la figura ancestral
de las almas primiciales, guardianes de la autoctonía,
ofrezcan sus consejos y sus tecnologías
y juntos sea que compartamosel agua
y sistemas de captación de la lluvia,
Disformes y feos somos ahora,
cuando estamos en duelo,
con lágrimas, corriendo.
Ahora que estamos fatigados
y con la lengua por fuera.
Ahora que abandonamos por el modelo
de Albano y la milicia
y lvanaglorias peregrinas
el modelo de la pequeña aldea.
Ahora que abrazamos nuevas tecnologías,
bien mirado, es que somos
tan disformes, tan feos
que, ante el agua que corre clara y pura,
ni nos vemos. Somos lodos
como un simulacro
porque ya no somos guardianes
de los ríos ni los lagos ni loos pozos profundos
y no entendemos lo que pertenece
a la tierra y a todas las especies
ni disponemos de agua potable suficiente
ni entendemos el rango del derecho
natural y fundamental
de quererla para todos.

65.

«¿Qué no se esperará de aquí adelante,
por difícil que sea y por incierto?»:

Egloga
En las aguas que discurren claras y puras,
regiones donde aún no escasea,
la amenaza es que no será un recurso sostenible
como no pudo serlo en la Frigia
agrícola y mistérica.
La mundialización económica
tiene valores descompensadores
y avisan de lo que nos espera
de aquí en adelante.

Un crecimiento ilimitado de la toxicidad del mundo
y expansión del comercio, hechos totalmente incompatibles
con el Pozo del Placer que se reserva a lo Eterno
y con la búsqueda de soluciones
para resolver la escasez y el destino del agua.

El daño que se hizo fue mucho
y no está terminado. Van a matar a los Dafnis
que cantan el proceso; no recompensarán
al indio, al campesino consciente que cuidaba
sus ríos, sus lagos, sus ecologías
mientras el más fuerte y el menos escrupuloso
se entregaba a Albanos y sus ínclitos gobiernos
comprados por Monsanto y mafias corporativas.

Esa es la amenaza y la respuesta
a tal expectativa: la mundialización que devora
fuerzas de democracias locales y amerindias
en su lucha por la soberanía del agua
y nuestros propios cauces,
mientras peregrinos ideológicos
de Albano impulsan
un mundo devorante, privilegiado, egoico.
«un sólo, único y perfectísimo
mercado de consumo».


*

66.

«Aquí no vienes,
no dejes el lugar que tanto amaste,
que bien podrás venir de mí segura»:
Egloga 1
Los jinetes de la inversión en hídricos,
van fatigando el monte
ardientes apresurados del librecomercio
en cacería de aquellas fuentes ilimitadas de agua
que les urgen cuando viven por encima
de sus medios ecológicos y por debajo
del apetito y la codicia que les mueve

En los países de Albano, las ciudades e industrias
nacen y crecen y son como desiertos
con muchas luces, parpadeo de ojos anhelantes,
juegos fatulos de malgasto y derroche;
y aquí, ya que están de vuelta, labriegos
o pastores, aprendices del ideal bucólico
y la economía del agua como recurso sostenible,
hay que decir adiós a Albano
y oponerse a sus prácticas

Mas ¡qué vale el tener, si no se entiende
lo que implica un futuro sostenible.
No es llanto eterno, Nemoroso.
Ni mera acusación a Elisa ausente.

Redefínela sublime, házla
autonomía de tu región más pura,
memoria del lugar por donde el agua
discurre clara, abundante y cristalinamente.

Tu economía sobre la base
de sistemas hidrográficos locales
para tu Monte, que sea la forma
que das a Elisa para que venga a socorrerte.

Y díle otra vez:
«ven, si por sólo esto te detienes;
ves aquí un prado lleno de verdura,
ves aquí una espesura,
ves aquí una agua clara»,

ésta que sea tu porción, integración
medioambiental sensata
de nuestras almas, Amada.
con la capacidad productiva
de mi nuevo pensamiento.

*

67.

«... mi amada hiedra,
de mí arrancada, en otro muro asida,
y mi parra en otro olmo entretejida»:

Garcilaso de la Vega
Los celos revientan al hombre
porque la Autonomía es tan bella y su Delicia
tiene un dulce habla y es amaneaza
en la oreja que suena y amanaza
claros ojos y no saber a quién los volviste.

Ah, cómo duele tenerte, Autonomía,
y perder el respeto a tu presencia
y pensar que sin respeto ya soy
rostro de quebrantada fe
y me pones dondequiera y puedes irte
y en mi cuello colocar una cadena
y con tus hermosos brazos anudar
grilletes a mis manos.

No hay corazón que baste cuando no hay
soberanía; no hay piedra que sea feliz
sin agua que la lave ni amada hiedra
que reconozco que soy muro
si de mí es arrancada la digna libertad
de autoctonía, el ser que mutuamente
nos daba pertenencia.

*



SEGUNDA PARTE / PREVIO
____
< Indice: Libro de anarquistas / Indice / Las hienas / 31. Micropolítica de la carroña / 32. Myriam en la Lomita de los Vientos / 33. El rey de la feca / 34. Augusto Sánchez y la fábrica de bebés / 35. Chacón y Fortuño: Cómo asesinar a Osiris / 36. La corona de Moazoel en la cabeza de Reinaldo / Occupy Puerto Rico / 37. El talibán boricua y Lolita / 38. J-Go y los que se ponen para su número / 39. Lucy Arce y la distribución de la carroña / 40. Las angustias colombinas de El Amola'o / Titi Ruth: «Es que me pongo mala» / Muñoz Marín / A mi hijo / In Memoriam

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